Dada la vorágine audiovisual en la que andamos sumergidos, agravada por la potencia que tienen y el tiempo dedicado a las redes sociales, es incalculable el número de impactos visuales, de imágenes, que nuestro cerebro absorve al día. Cada cual vuelca más recursos en sus aficiones o temas de interés principales que pueden ir de la cultura al deporte o de la política a la botánica. En cada uno de los campos existen referentes con diferentes niveles de seguimiento que, inevitablemente se acaban convirtiendo en iconos quwe de un modo u otro alimentan la mitomanía.. Los deportistas elevados a los altares son uno de los más claros ejemplos. Pasamos a crear ídolos, algunos efímeros, a gran velocidad y estos producen, por el interés de los seguidores y por la alimentación comercial de las marcas un negocio incalculable que va más allá de lo que su propia actividad genera.
En el campo de la cultura y remitiéndome sobre todo a la época dorada del cine y a movimientos culturales lejanos pero más recientes, ocurre algo parecido. Aquí dejamos atrás a iconos e ídolos y llegamos a la categoría de mitos. Es fácil pues deducir que muchos aficionados al cine clásico o a otras obras cinematográficas de culto salten a la mitomanía sin darse cuenta.
Desde  Numen Regalo Cultural hemos intentado acercarnos a temas o personajes muy apreciados por minorías pero no explotados comercialmente precisamente por ser minoritarios. Temas como el cine con series dedicadas a directores italianos o una colección de duelos de western o femmes fatales, todos ellos con diseño original y exclusivo. Estos artículos pueden ser perfectos regalos culturales o piezas de coleccionismo individual para aficionados.
Siguiendo un mínimo orden cronológico, me gustaría destacar cómo diversas generaciones acceden a este estadío que implica coleccionismo de fotos, películas, biografías y objetos de merchandising como mi apreciada camiseta de Groucho Marx.
Juan Marsé y Terenci Moix son dos buenos ejemplos. Una generación que vivió el cine con pasión acudiendo a las salas de barrio y viendo los estrenos de las que ahora tildamos de películas clásicas. Ambos sucumbieron a la tentación de la mitomanía y nos han dejado un legado espléndido. El libro de Juan Marsé “Un paseo por las estrellas” lo compone un total 36 paseos los que configuran el libro, se publicaron hace algunos años en “El País” y los reeditó después agrupados, en 2001, RBA.
La obra de Terenci Moix relacionada con el cine es más extensa y, en mi opinión, una de las más completas y didácticas “enciclopedias” aún disponible en algunas librerías. Se compone de cuatro volúmenes dedicados al cine y estrellas de los años 30, 40, 50 y 60, este último inacabado a causa de su prematuro fallecimiento. En cada uno desgrana la figura de los actores y actrices más representativos, dando su opinión sobre la relevancia del intérprete, haciéndonos recorrer su trayectoria y por tanto conociendo también sus opiniones sobre cada película y director. Profusión de estupendas fotografías y una edición y formato muy cuidado hacen el resto. Yo lo usé durante años tras ver cada película para conocer su opinión y tener pistas para futuros visionados. Se aprende mucho desde luego pero lo que es más importante, se disfruta.
A partir de aquí es fácil meterse en la espiral de ganas de ver y conocer más datos sobre los mitos de Hollywood y las estrellas europeas. En su momento, la adquisición de libros de gran formato monográficos de géneros, actores o directores eran el paso lógico así que mi colección de libros de cine incluye lo que fui capaz de encontrar y financiar y rarezas conseguidas en viajes con ediciones sobre estrellas locales del país visitado.
Actualmente, este impulso mitómano se traslada a Twitter y Facebook donde el tráfico de imágenes de estrellas, carteles, películas y reseñas es incesantemente maravilloso. A veces cuesta creer que haya fotos inéditas pero os aseguro que cada día veo una, hasta la fecha no conocida por mi, de Marilyn Monroe que es sin duda la estrella más circulante y probablemente una de las “víctimas” predilectas de la mitomanía. Me pregunto cuántas fotos le harían en su vida teniendo en cuenta que en su tiempo no llevaba todo el mundo una cámara en el bolsillo como sucede hoy.

One reply on “Mitomanía y diseño original.

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